Laissez faire et laissez passer

Es fácil pensar en Buena Onda, cuando todo va bien.
Es fácil desde la barrera alentar al torero cuando no son tus pies los que están sobre la arena.

No es tan fácil cuando pese a las barras y a los gritos de aliento sientes mojadas tus manos por la sangre de la cornada o cuando las lágrimas nublan tu juicio.

Mantener los niveles de energía tan altos para que las vibras sean todas positivas no es una tarea sencilla de realizar durante 24 horas al día, todos los días del año.

Hoy es un día así, pero me aferro al consejo de mi padre, “Respira, lo que ha de ser, que sea” .

Esta frase condensa tanta sabiduría, parece que inspiro los principios económicos del libre comercio, “laissez faire et laissez passer”, dejar hacer y dejar pasar, el mundo igual sigue girando, pareciera que también se la susurraron mis ancestros a Buda mientras meditaba y después comprendía el valor del “aquí y ahora” , el valor de la paciencia, que no se trata de no actuar, sino la sabiduría para aceptar y perseverar.

Una frase tan sencilla, parece que inspiro incluso a Facundo Cabral, cuando declara contra la crisis y dice: “ … la vida no es eso, me alejo de la contienda y de sus clamores para volver a la naturaleza que siempre tiene buenas noticias, entonces alcanzo la paz, que como la verdad está dentro de uno y recupero lo que soy” .

Medito y en mi mente aparece mi maestra, mi otra madre, Chiara Lubich y su consejo “hagamos acciones limpias, puras, una a la vez”, me aferro a esta idea, abrazo una de mis palabras favoritas “Esperanza” no puedo hacer más, no puedo controlarlo “solo miro y espero, se que a la larga la vida siempre triunfa y la vida es Amor”.

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