Héroes anónimos del Circo

Quién iba a pensar que el hecho de que me regalaran un boleto 2X1 para el circo, también iba a ahorrarme tres años de terapia, desde niña cambiaba de cera frente a una carpa de circo, de algún modo inconsciente evitaba asistir a una función, me inspiraba una sensación de
muerte, me paralizaba el Miedo.

Mi niña interior se sano una noche de sábado, con la magia de las dos horas que duró la función del circo de los Hermanos Gasca, la carpa violeta, las luces de colores, los vendedores de algodón, eran el preámbulo del show que dibujo sonrisas en todos los asistentes.

Hubo payasos que con humor irónico y narices rojas se involucraron con el público, hicieron que niños y grandes se emocionaran entre trompetas, tambores y cascabeles, además acróbatas que daban triples saltos mortales ,incluso 9 motociclistas suicidas que podían girar simultáneamente en una esfera, artistas tan valientes como para convertirse en Hombres bala.

Es cierto,   estos aristas viven el circo, reconocen  sus ancestros, evolucionan con el tiempo y  siguen  manteniendo una   tradición  tan antigua  que  hace parte de nuestro  inconsciente colectivo.  De una manera sorprendente encuentran la manera  de  hacerla nueva, una historia que se remonta a 3000 años atrás en China, Grecia y  Roma, ahora es  un legado cultural renovado que sin necesidad de maltratar  animales,  se han mantenido vigente reinventándose.

Me surgen preguntas  ¿dónde estudiará  el pequeño  acróbata que  hizo una función de equilibrio y fuerza? ¿Cómo será la  cotidianidad  de  toda  esa  hermandad preparando  tantos actos  nuevos para  mantenerse  al día? ¿Cómo aprenderán  a sonreír  más  allá de lo que pasa en sus vidas que ruedan por trailers? Su acento Mexicano, sus trajes de colores, los ponys,  los caballos y los payasos que con dignidad y  creatividad hicieron que literal lloráramos de la risa, hacen que estos artistas se conviertan en héroes que con pasión  intercambian “magia e  ilusión por  aplausos que se llevan en el corazón”, como  dicen en su canción  de cierre.

Les recomiendo que se escapen de la realidad  y se dejen llevar a otro mundo donde  se hace música con botellas y cascabeles, donde la  fantasía, la adrenalina y las carcajadas se confunden bajo una misma carpa.

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